El 27 de febrero de 1963 llega al poder, con un apoyo masivo al ganar las elecciones del 20 de diciembre, el profesor Juan Bosch, en cuyo discurso de toma de posesión planteó la necesidad de institucionalizar el país y crear un Estado de Derecho: “Debemos admitir que en la República Dominicana estamos obligados a avanzar de prisa; tan de prisa como sea necesario hacerlo, sin salirnos en momento alguno de las normas democráticas…
haremos cumplir y hacer cumplir las leyes que nos gobiernan; porque en una democracia no debe haber más gobierno que el de las leyes, y los hombres, cualquiera que sean sus posiciones, están llamados a ser sólo ejecutores de esas leyes”.
Esto signifi có en términos políticos una negación del período marcado por la dictadura.
La más signifi cativa modifi cación legislativa fue la nueva Constitución. Esta estuvo orientada hacia una sociedad democrática donde los sectores populares, históricamente marginados, se vieron refl ejados en diversos artículos que favorecían su desarrollo educativo-cultural y fomentaban su bienestar social.
Una medida de política cultural y reconocimiento de los derechos culturales de estos sectores marginados se expresa el 30 de abril de 1963 cuando en comunicación al presidente del Senado, el Poder Ejecutivo envía un proyecto de ley para que el 10% de los excedentes de las ventas de azúcar en el exterior fuera utilizado en la difusión de la cultura popular.
Esto fue aprobado por el Congreso y promulgado por el Poder Ejecutivo el 16 de mayo de 1963.
Otra iniciativa legislativa fue la creación de la Dirección General de Información, Cultura y Diversiones, aprobada por el Congreso Nacional el 1ero de junio 1963, expresando en su acápite B como un mandato la organización de campañas y programas encaminados a la difusión y al desarrollo de la cultura.
En entrevista que realizáramos al doctor Franklin Domínguez, quien fue director de ese organismo, señaló el interés del profesor Juan Bosch por el cumplimiento de sus metas: “Su gran preocupación era la educación de su pueblo y su superación gradual a través de un auténtico y revolucionario programa cultural diverso, amplio y efectivo, acorde con nuestra realidad y posibilidades económicas. De aquí que uno de sus primeros logros fue la creación de la Dirección General de Información, Cultura y Diversiones, que me tocó organizar y dirigir por disposición suya y que tenía como objetivo masifi car las actividades artísticas y deportivas, de tal forma que el pueblo pudiera recibir directamente sus benefi cios a través de organismos que se crearían a nivel nacional en una dinámica cruzada cultural que daría oportunidad a todos los dominicanos, no solamente a disfrutar del arte en todas sus manifestaciones, sino, principalmente, a contar con escuelas y centros donde desarrollarse, sin discriminación ni obstáculo de ningún tipo. Tan pronto asumí la dirección de esta ofi cina, y siguiendo sus instrucciones, preparamos el programa para poner en ejecución dicha cruzada a nivel nacional a través de los clubes culturales existentes, de las autoridades gubernamentales y los medios de comunicación”.
Fuente:
Listín Diario – La República